jueves, 2 de marzo de 2017

Smart Cities más transparentes

El tópico de las Ciudades Inteligentes ya ha sido tratado en diferentes lugares del blog. Por tanto los lectores conocen de sobra mi posición crítica al respecto. Particularmente en el artículo titulado Smart Cities, los inventos del TBO hacía un repaso en clave de humor a determinados aspectos preocupantes de la deriva que está adquiriendo el tema. Uno de los más destacados, y en el que quizá nos juguemos nuestro futuro democrático local, es el del acceso a los miles de datos que se obtienen, analizan y recopilan. Datos que muchas veces no se sabe muy bien en función de qué criterios y con qué objetivos, ocultos o no, se procesan. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación abren campos inmensos de mejora de las condiciones de funcionamiento de nuestras ciudades, pero encierran peligros importantes que no sería bueno despreciar sin un análisis cuidadoso de los mismos.

Smart Cities y acceso a la información  lavanguardia

La dificultad es que este acceso a la información no debería ser sólo para los especialistas tales como informáticos, planificadores, diseñadores urbanos o investigadores, capaces de enfrentarse a miles de datos en bruto, sino también para el público en general. Lo que significa, además, comprensión de los mismos mediante sistemas que los hagan inteligibles a través de un lenguaje al alcance de todos. Uno de mis alumnos del TFG, José Antonio Castaño, decidió el pasado semestre trabajar en este tema. Para ello seleccionó casi cincuenta ciudades españolas que disponen de webs Open Data y realizó una serie de análisis que le permitieron llegar a algunas conclusiones que considero de gran interés. El resultado, después de su adaptación a la estructura del blog, fue el que se expone a continuación.


Smart Cities y acceso a la información
Autor: José Antonio Castaño González

En la sociedad actual, las denominadas Smart Cities producen una inmensa cantidad de datos originados desde la propia ciudad mayoritariamente por los ciudadanos. Estos, con el empleo de las nuevas TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), son captados mediante receptores suministrados normalmente por las grandes empresas contratadas por los ayuntamientos. Así este conjunto de información va a parar a manos del gobierno y de las empresas citadas. Partiendo de la hipótesis de la Ciudad Inteligente como colector de datos, se puede decir que existe un flujo de información que acaba en manos de una minoría y que en buena parte de los casos es unidireccional, es decir, no se ofrece al ciudadano.

Se recogen, se transmiten y se cruzan millones de datos  radioforce

El trabajo, formado por un conjunto de análisis en relación a las iniciativas de datos abiertos de una serie de ciudades españolas y que ha tenido en cuenta tanto la cantidad como el tipo de los mismos, se ha realizado para verificar su disponibilidad. Participación ciudadana y accesibilidad a la información van de la mano cuando se piensa en la Smart City. De esta necesidad de poner los datos acumulados a disposición de la sociedad por parte de la administración pública aparecen estrategias como las iniciativas Open Data o de datos abiertos en la web. Estos portales, accesibles vía Internet, tienen el objetivo de facilitar la información para que el ciudadano, empresa u otra organización pueda reutilizar los datos generando un valor económico o social favoreciendo a su vez la transparencia de un gobierno más abierto y la participación ciudadana.

Open Data y transparencia  pipeuskadi

Pero para que los datos se consideren abiertos deberían de cumplir una serie de pautas o directrices. El día 8 de Mayo de 2012, se celebró en San Sebastián el Día Open Data en Euskadi en el que un grupo de expertos fijó un decálogo de los puntos requeridos o buenas prácticas para la apertura de datos. Las conclusiones, aprobadas en el Congreso Internacional de Ciudadanía Digital fueron las siguientes:
  • Publicar datos en formatos abiertos y estándares.
  • Usar esquemas y vocabularios consensuados.
  • Inventario en un catálogo de datos estructurado.
  • Datos accesibles desde direcciones web persistentes, amigables.
  • Exponer un mínimo conjunto de datos relativos al nivel de competencias del organismo y un roadmap de publicación.
  • Compromiso de servicio, actualización y calidad del dato, manteniendo un canal eficiente de comunicación reutilizador AAPP.
  • Monitorizar y evaluar el uso y servicio mediante métricas.
  • Datos bajo condiciones de uso no restrictivas y comunes.
  • Evangelizar y educar en el uso de datos.
  • Recopilar aplicaciones, herramientas y manuales para motivar y facilitar la reutilización.
Entre los beneficios relacionados con la administración destaca la mejora del servicio público procedente de la colaboración de los habitantes. Además se permite la puesta al día, por parte del gobierno, de los intereses de los ciudadanos y un intercambio de datos más adecuado entre administraciones. Por otro lado, existen unos beneficios directos e incuestionables para la población que pueden ir, desde la comodidad de un ciudadano en su búsqueda de ruta para un viaje turístico consultando información sobre monumentos históricos, a rutas de transporte.

Turismo en el portal de Albacete  albacete

Por parte de las empresas queda claro que la obtención de datos relacionados con el ciudadano conllevará mayor conocimiento de la población y por tanto, se facilitará una mejora de la gestión organizativa ante la demanda produciendo mejores oportunidades de negocio. En cuanto al nivel del ciudadano, es evidente que de esta manera se proporciona una visión más clara de las acciones del gobierno permitiendo un mínimo de “control” sobre la clase política sobre todo a la hora de la rendición de cuentas. Por otra parte, se posibilita la generación de nuevas ideas o proyectos. Se pueden encontrar multitud de casos de este tipo en las propias webs. Por ejemplo, en el portal  Open Data de Las Palmas de Gran Canaria se exponen varios casos de aplicaciones derivados de la reutilización de datos. Así, Moovit, una aplicación para dispositivos móviles que permite planificar trayectos en transporte en tiempo real.

Aplicaciones derivadas de la reutilización de datos  androidlibre

En cuanto al contexto internacional hay que decir que en los últimos años la cantidad datos publicados abiertamente han aumentado a un ritmo tremendamente rápido. A modo de ejemplo, en Francia, la plataforma de datos públicos franceses lanzada en Diciembre de 2011 ha aumentado de los 621 datasets publicados a día 28/11/2011 a los 19.512 existentes el 03/01/2017. Esto da una idea del rápido crecimiento que han tenido las iniciativas Open Data en estos últimos quince años. En los datos publicados en el proyecto Open Data Inception, desarrollada por Open Data Soft se recogen gran cantidad de las plataformas Open Data existentes en todo el mundo, localizadas sobre un mapa del mismo. Aunque no se recopilen la totalidad de los portales da una idea para conocer la situación general de los diferentes países. Sobre esta base se realizó la gráfica de abajo.

Número de portales open data por países
 Señalar en la imagen para verla más grandes  ©jacastaño

En el entorno europeo destacan España, Francia y Reino Unido. Según el informe del Portal Europeo de Datos de 2016, a los dos primeros se les considera como países maduros en cuanto a la disponibilidad de sus datos, alcanzando puntuaciones mucho mayores que el resto de los estudiados, entre los que se encuentran los veintiocho miembros de la Unión Europea además de Suiza, Noruega y Liechtenstein. La situación española se debe entre otras, a la gran cantidad de iniciativas de datos abiertos que acumula, tanto locales como regionales. La razón de que esto ocurra en el caso español puede encontrarse en que cada administración se responsabiliza de sus datos, lo cual hace que aumente la cantidad de portales, aunque a cambio haga más complicada su homogeneización. España se ha convertido en un referente internacional, de manera que se considera como un buen ejemplo a estudiar para conocer el panorama general en cuanto a la publicación de la información y su accesibilidad.

Red Española de Ciudades Inteligentes  reci

Actualmente, de entre todas las ciudades españolas que incorporan las TIC y que responden en cierto modo al modelo Smart City con iniciativas propias, sesenta y cinco pertenecen a la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI). Sin embargo, tan solo son 47 las ciudades que tienen una página web disponible a nivel local asociada que esté en vigor y sea accesible al ciudadano. Será este ámbito nacional de localidades en el que se centrará el análisis de este trabajo. Según la Iniciativa de datos abiertos del Gobierno de España existen 61 portales que se corresponderían con iniciativas de Administración local. Para el análisis se descartaron aquellas que pertenecen a diputaciones o territorios, aunque desde la web queden registrados datos a nivel local también. Es el caso de la isla de La Palma o la Diputación de Cádiz. Tampoco se consideraron aquellas que no hacen referencia a la ciudad o tan solo muestran una parte de información de uno de los sectores como el portal de datos abiertos espaciales de Sevilla.

Iniciativas de datos abiertos  jacastaño

Tras descartar las iniciativas que ya no están operativas o que no funcionan (como es el caso de Lleida) resultó el total de 47 portales a estudiar a que nos referíamos en el párrafo anterior. En un primer análisis general del conjunto destaca el hecho de que ciudades de cierta importancia como Toledo, León, Granada o Córdoba carecen de este tipo de web, lo cual resulta verdaderamente sorprendente. En algunos casos encontramos que estos datos se han combinado o no se ofrecen originales, y para su utilización a veces también es necesaria esta información sin tratar. Es decir, que los datos no hayan sido modificados ni combinados de manera que se facilite su posible futura utilización bien para labores de investigación o profesionales. En algunos casos otro de los problemas observados al navegar por estos portales es la dificultad para encontrar los datos solicitados en el catálogo, o que algunos de los archivos suministrados no son de fácil comprensión al utilizar extensiones .csv o .html.

Fragmento archivo .xml, tráfico calle30 en Madrid  jacastaño

Uno de los análisis que se ha tomado como referencia es la densidad de tráfico de vehículos en tiempo real ya que es uno de los más populares. Así, en la web de Madrid es el más visitado. Existen ya aplicaciones que combinan datos para ofrecer esta información de manera procesada casi en cualquier lugar. Por ejemplo, Google Maps posee una herramienta que permite conocer el estado del tráfico, y elegir la ruta menos congestionada. Para ello, utiliza la información constante que le envían nuestros móviles sobre su ubicación. Con ella Google es capaz de medir la velocidad a la que nos desplazamos y asociar nuestra ubicación a una determinada vía. Sin embargo en el estudio nos centramos solo en las webs de open data para concluir si ofrecen la información o no, desde una condición de usuario con conocimiento medio en internet. De los resultados obtenidos se deduce que tan solo 10 de las 47 ofrecen estos datos: Barcelona, Bilbao, La Coruña, Madrid, Málaga, Santander, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza.

Ayuntamiento de Zaragoza, datos de tráfico  wwwzaragoza

Además resulta que de las diez páginas algunas no ofrecen información de manera clara por diferentes motivos. Una de las causas es el tipo de archivo ya que en algunas ocasiones se ofrece en formatos no populares o complejos. También a veces la organización incorrecta de la información y el ofrecer ya los datos manipulados (por ejemplo en forma de mapa). Por último, un problema importante es la manera de evaluar el tráfico o diferentes unidades de medida del mismo que no son comunes entre las diferentes ciudades. Una vez realizado este primer acercamiento para poder evaluar el funcionamiento general del sistema recurriendo a uno de los servicios más usados como es el de la densidad de tráfico de vehículos se procedió con el diseño de una metodología que permitiera un análisis más completo de las diferentes páginas para evaluar y comparar la accesibilidad a los datos con los que trabajaban.

Normalizar las Ciudades Inteligentes  studyulib

Para realizarlo, a la hora de elegir los parámetros a estudiar, se ha partido de la norma UNE 178301 Ciudades inteligentes. Datos Abiertos (Open Data). En esta, se tratan los puntos de mayor importancia para clasificar las iniciativas de datos abiertos según la reutilización de los mismos. En otras palabras, el objetivo del trabajo consistió en contabilizar los tipos de datos que se ofrecen, lo cual es primordial para conocer si realmente se dispone de los mismos y si serán fácilmente utilizables por el ciudadano. Se consideraron los siguientes: 1.-La cantidad de datos que dispone. 2.-Si existen metadatos. 3.-Los tipos de formato de los datos que aporta. 4.-La cantidad de tipos o filtros de búsqueda. 5.-Qué tipos de filtro búsqueda rápida se presentan. 6.-Si existe o no una agrupación de los datos en categorías. 7.-Si es necesario el registro en el portal para acceder a los datos. 8.-Si existe un apartado de acceso SPARQL. Y, por último, 9.-Disponibilidad en otros idiomas.

Conjuntos de datos que ofrecen las webs (cuadro 1)
 Señalar en la imagen para verla más grande ©jacastaño

Aunque en el trabajo se detallan punto a punto los resultados para cada uno de los apartados en este artículo solo se van a reseñar las conclusiones obtenidas después de analizar las distintas páginas aplicándoles estos criterios. La primera es que se evidencia la falta de homogeneización de la estructura seguida por los portales de las diferentes ciudades ya que las maneras de presentar los conjuntos de datos son casi tan variadas como portales existen. Aparentemente no sería demasiado complicado clasificar la información en categorías comunes, publicándolos con metadatos organizados en conjuntos similares tales como fecha, categoría, número de visitas, última actualización, etc. Esto es importante, no solo por el hecho de que cuando una persona cualquiera se desplaza a otra ciudad de forma temporal tiene que invertir una cantidad de tiempo considerable en entender el portal, sino para poder establecer comparaciones aunque solo sea a efectos estadísticos.

Conjuntos de datos que ofrecen las webs (cuadro 2)
 Señalar en la imagen para verla más grande  ©jacastaño

En segundo lugar se han comprobado de manera evidente las trabas que todavía existen a la hora acceder a los datos, pues no se respetan muchas de las pautas indicadas para una correcta publicación de los mismos como se ha señalado anteriormente. Así por ejemplo, hay portales en los que todavía no existen catálogos, convirtiéndose en prácticamente inútiles si el usuario busca un conjunto de datos muy concreto. Otros solo publican enlaces a otra webs. A esto hay que sumarle que habitualmente la información se presenta en formatos poco comunes para el ciudadano. En ocasiones ni aparecen en castellano o como datos ya procesados, lo cual hace compleja su reutilización. Parece como si un portal de este tipo solo se pensara desde el punto de vista del vecino, pero una de las utilidades más importantes es que pueda utilizarlo el visitante, bien por motivos profesionales o turísticos.

Cantidad de datos por localidad
 Señalar en la imagen para verla más grande  ©jacastaño

Uno de los objetivos más importantes era el de comprobar de la accesibilidad de los datos, que se preveía escasa. Efectivamente, tras los análisis realizados, se ha podido demostrar que muchas de las administraciones públicas que están detrás de estas webs todavía se guardan bastante información. Y aunque es sabido que en los últimos años el panorama general de publicación de datos ha crecido bastante, muchas de estas iniciativas Open Data muestran una insuficiencia destacada. En algunos casos como el de Azpeitia o Sant Cugat ni tan siquiera llegan a nueve sectores, aunque en otros este déficit se produce solo en alguno de ellos. Incluso algunas webs olvidan las demás temáticas centrándose solo en información de un determinado tipo como A Coruña que ofrece 89 de sus 112 datos referentes al territorio, concretamente a la información geográfica. Respecto a datos tan útiles para el ciudadano como la densidad de tráfico rodado resulta extraña su ausencia de algunos portales.

Cantidad de datos según categorías  ©jacastaño

Así como en la categoría referente a la Ciudad y Servicios es en la que más cantidad de información se suministra, en otras como las relativas al Territorio, la Economía o Noticias es incomprensiblemente escasa. Esto es importante, pues la publicación de presupuestos y de actividades económicas oficiales, en tiempos en los que la transparencia se presenta como una de las grandes preocupaciones ciudadanas, la Administración debería responder de forma prioritaria. No parece sorprendente entonces el uso de la población de los apartados relativos de Ciudad y Servicios ya que son los que más información ofrecen y que este hecho quede reflejado en el tráfico de datos consiguiente. Aparece así dibujado un contexto general definido por la insuficiente información publicada, pese a la intención de resolverlo por parte de algunas ciudades aunque muchas otras demuestran un claro desinterés al respecto.

Autor: José Antonio Castaño González


Hasta aquí el trabajo de José Antonio. Personalmente me han sorprendido dos cosas. La primera, y aunque esta afirmación sea matizable, es la buena situación española en el contexto internacional. Y la segunda, la falta de homogeneidad entre las distintas páginas web de las ciudades inteligentes estudiadas. Supongo que será complicado aprobar una normativa común que obligue a los ayuntamientos a que estandaricen mínimamente sus portales. Pero, probablemente, todo sería más sencillo y con mayores posibilidades de conseguirlo, si se intentara en el ámbito autonómico. Y también sería necesario, por lo menos para poder utilizar los datos desde el punto de vista de la investigación, que se propusieran normas comunes de obtención de los mismos. Por lo menos de los más básicos. Esto redundaría en una mayor transparencia al permitir comparaciones.

Tanta inteligencia junta hace sospechar… pressdigital

En cualquier caso resulta imprescindible que todos los ciudadanos puedan acceder a los datos generados. No solo unos pocos, sino todos. Desde investigadores hasta analistas de mercado. Y, por supuesto, que se hagan comprensibles a la mayoría de la población que no se dedica ni a investigar ni a trabajar con grandes cantidades de información en bruto. Este objetivo se va consolidando, cada vez en mayor medida, como un objetivo irrenunciable al que debe aspirar cualquier ciudad que apueste por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. También sería bueno que dejáramos de aplicarle adjetivos a la ciudad. Ciudades inteligentes, sostenibles, resilientes, de los ciudadanos, circulares… Sencillamente, hay ciudades bien y mal diseñadas, bien y mal organizadas, bien y mal planificadas. Un exceso de marketing, como el que se detecta en este caso de las llamadas Smart Cities, puede utilizarse para ocultar algunas vergüenzas. También para hacer negocios, aunque la ciudad no debería ser nunca objeto de negocio sino marco para la convivencia y desarrollo de la ciudadanía.



Nota 1.-Portales Open Data de las cuarenta y siete ciudades españolas estudiadas en el trabajo (señalar en cada una para dirigirse a la página correspondiente): Albacete, Alcobendas, Arganda del Rey, Arona, Azkoitia, Azpeitia, Badalona, Barcelona, Bilbao, Cáceres, Camargo, Cornellà de Llobregat, Donostia, El Prat de Llobregat, Gandía, Gavà, Gijón, Güenes, Granollers, A Coruña, Las Palmas de Gran Canaria, Lorca, Madrid, Málaga, Manlleu, Manresa, Marbella, Martos, Pamplona, Puerto de Santa María, Rivas Vaciamadrid, Rubí, Sabadell, Santander, Sant Boi, Sant Cugat, Sant Feliu de Llobregat, Sevilla, Tarragona, Tenerife, Terrasa, Torrent, Valencia, Vallodolid, Viladecans, Vitoria, Zaragoza.

Nota 2.-Algunos recursos en la web utilizados en el trabajo (señalar en cada uno para dirigirse a la página correspondiente):

8 comentarios:

Carmen Moreno Balboa dijo...

Felicidades a José Antonio Castaño González, por su trabajo y lo interesante de las conclusiones.
Distinguiría entre datos abiertos y transparencia. En mi opinión los datos no son más que información que puede facilitar el conocimiento de un asunto y servir de apoyo en la toma de decisiones; habitualmente relacionado con temas en los que la eficiencia es un valor: periodos de riego de zonas verdes, alumbrado adecuado del espacio público, nivel de llenado de contenedores de basura,... Para este tipo datos la ciudad no es más que el tablero de juego, la smart city es solo un gran sensor con infinitos terminales.
Sin embargo la transparencia la relacionaría con la actividad política: qué asuntos están sobre la mesa, qué decisiones se toman, en base a qué criterios, con qué resultados y cómo podemos actuar directamente, cuál es la opinión de los ciudadanos, qué les preocupa... esto no aparece en google. y sin embargo es más ciudad.

Itziar Navarro Amezketa dijo...

¡Hola!
Igual habría que matizar la diferencia entre: 1) datos analizados y con resultados publicados (en tablas, gráficos, GIS) y 2) Bases de Datos en bruto. Y según desde qué rol hagamos la búsqueda y con qué objetivos (ya sea desde usuario que quiere saber qué trayecto realizar, pasando por empresarios tecnológicos, hasta como analista o investigador con sus variables de investigación) tendremos que dirigirnos a diferentes fuentes.
Y como datos hay tantos como los que se quiera recoger y no son más que la unidad más básica en investigación, los indicadores, quizás sea más conveniente agruparlos en variables en busca de la confrontación de una hipótesis. Que ésta a su vez, esté enmarcada en una teoría en constante construcción y con un problema a resolver.
Así puede que quede más entendible todo este aluvión de datos.
Un saludo, y ¡hasta pronto!

José Fariña dijo...

Carmen e Itziar: no sé qué pensará José Antonio. Pero os voy a contestar sobre lo que yo pienso. Claro que datos abiertos no es transparencia Y claro que datos en bruto no es lo mismo que datos elaborados.

Datos abiertos es poner a disposición de todos las bases sobre las que construir su propio discurso (si es que todavía hay alguien que tiene discurso y no sólo información). Cosa no demasiado sencilla, por otra parte, y que requiere determinadas condiciones. Transparencia es algo bastante más complejo. Yo he tratado de plantear mi visión del tema en el artículo del blog que publiqué en junio del año pasado titulado “Byung-Chul Han y la sociedad transparente. Podría resumirlo con el párrafo del libro de Han titulado Psicopolítica con el que terminaba el artículo y que reproduzco para aquellos a los que no les apetezca leer el artículo entero:

“Es legendario el anuncio de Apple que en 1984 centelleaba en la pantalla durante la Super Bowl. En él, Apple aparece como libertador contra el Estado vigilante de Orwell. Trabajadores sin voluntad y apáticos se adentran en una gran sala y escuchan el discurso fanático del Big Brother en la telepantalla. Entonces una corredora irrumpe en la sala, perseguida por la policía del pensamiento. Avanza sin vacilar y delante de sus pechos bamboleantes lleva un gran mazo. Corre decidida hacia el Big Brother y arroja con rabia el martillo a la telepantalla que explota. Los hombres despiertan de su apatía. Una voz anuncia: «El 24 de enero Apple Computer introducirá Macintosh. Y verás por qué 1984 no será como 1984». Frente al mensaje de Apple, el año 1984 no marca el fin del estado vigilante de Orwell, sino el comienzo de una nueva sociedad de control que lo supera con creces en eficiencia. Comunicación y control coinciden totalmente. Cada uno es el panóptico de sí mismo”.

Los que nos dedicamos a investigar tenemos claro que la base fundamental de la investigación está en los datos. Luego, cada proyecto de investigación concreto, se encargará de convertir esta información en conocimiento. Si los datos se ocultan, se manipulan, se enmascaran o se inventan, sólo se podrá obtener un conocimiento erróneo. Pero en la vida de las personas que se dedican a otras cosas y no a la investigación (o a otros temas de investigación diferentes), y tal y como señala Itziar es muy remota la posibilidad de saber si el proceso que convierte esos datos en criterios capaces de orientar sus comportamientos en la dirección que realmente desean, es el adecuado. Y, sobre todo, aparece cada vez más relacionado con la credibilidad del proyecto, sea de investigación, político, ideológico, de ventas, publicitario o, incluso, de pura empatía con una persona o un grupo. De forma que podría parecer que, una vez más, casi todo se reduce a “creer”. Al fin y al cabo, como dice Han en otro párrafo:

“¿Quién sabe por qué la gente hace lo que hace? La cuestión es que lo hace y que podemos seguirlo y medirlo con una fidelidad sin precedentes. Con suficientes datos los números hablan por sí mismos”.

Justamente, el resultado de una sociedad no transparente es Donald Trump (o la discusión sobre el nacionalismo catalán, por ejemplo). Y si os fijáis en el cuadro que Juan Antonio incluye en el artículo, veréis que los Estados Unidos de Norteamérica casi tienen más portales Open Data que el resto de países de la tabla juntos. Porque la mera existencia de grandes cantidades de datos, como dice Han, puede incluso ir en contra de un mayor conocimiento. Es decir, de una mayor trasparencia.

(Tacita a tacita he llegado casi a los 4.000 caracteres y tengo que seguir en otro comentario)

José Fariña dijo...

(Viene del comentario anterior)

Los datos son la base, sin ellos sólo existe la intuición y los sentimientos (lo cual también tiene sus ventajas). Pero, por sí solos, no indican nada. Sobre todo, si somos capaces de retorcerlos suficientemente o nos aprovechamos de ellos violando la intimidad personal para acceder a aquellas parcelas de nuestro ser que nunca desearíamos que los demás conocieran (cosa que ahora el Big Data permite). Sin zonas obscuras no es posible la transparencia porque no es posible “el otro” que nos da sentido. Todos seríamos iguales, como clones de Dolly. Y sin variedad (sin biodiversidad diría un ecólogo) no es posible una mínima resiliencia que permita la continuidad de cualquier sistema.

A veces ni tan siquiera es necesario manipular los datos, directamente se dice lo que una persona o un grupo desea que se diga, esté o no de acuerdo con los datos. Y eso tiene más credibilidad que los propios datos, sean procesados o no. Es lo que han dado en llamar posverdad. Si nuestro electores quieren creer que Obama es un “cerdo negro tramposo” les decimos en un tuit que “hace un mes ha ordenado pincharme el teléfono para espiarme” (Trump). Y aunque no aporte ninguna prueba para verificarlo automáticamente mis millones de votantes (bueno, los de Trump) lo creen. Como comprenderéis no he querido hablar del caso español.

Os pido perdón a todos por esta contestación tan larga pero me he puesto a escribir y conforme escribía me iba calentando, hasta que llegó un momento en no me veía capaz de parar ja ja ja. Pero es que el tema es apasionante y tan lleno de tópicos que casi dan ganas de comportarse como un Houllebecq cualquiera, ejercer de niño malo, e irrumpir como un elefante en una cacharrería diciendo: Bueno, en la era de la posverdad, en realidad ¿no es una tontería molestarse por conseguir abrir los datos a todos? Y mejor todavía ¿para que sirven los datos si no es para averiguar como apelar a los más bajos instintos del ser humano y conseguir que me voten o crear un cuerpo social de fanáticos que se retroalimenten de esta forma tan rastrera? Corren malos tiempos para las llamadas “ciencias sociales” si por “ciencias” entendemos preguntarnos por los “por qués”. En realidad, corren malos tiempos para la razón y para la ética. También para la democracia, claro.

Javier Fernández-Rico dijo...

¡Buenas! Es verdad que hay falta de homogeneidad en las web de los organismos públicos. Pero no es menos verdad que, en cierto modo, estos datos se agrupan en capas WMS que pueden ser abiertas por programas como QGIS (que yo utilizo y es fácil y gratis). Estas capas se encuentran en "Servicios web" de idee.es, el geoportal donde vienen agrupadas según el nivel de la administración y hay unas 2100 capas. En mi opinión, el cruce de datos de varias de ellas pueden dar lugar a interesantísimas investigaciones inéditas. Es una auténtica mina sin explorar. Un abrazo, Javier M. Fernández-Rico

Antonio Folgado dijo...

Pepe: la contestación que le has dado a Carmen y a Itziar es esclarecedora. Eso sí, hay que dedicarle un buen cuarto de hora a leerla. Pero creo que deberías de ponerla como post scriptum -junto con los comentarios que la originaron- en el cuerpo del artículo porque merece la pena. Está claro que esta sociedad de las TICs está cambiandolo todo pero algunos están maniobrando para que nada cambie. Los que tienen la sartén por el mango. Hacía mucho que no comentaba para no monopolizar pero hoy no me he podido resistir. Unha aperta.

José Fariña dijo...

Javier: Me alegra saber que andas todavía por ahí con ánimo de leer mis artículos. Tu comentario debería ser una llamada de atención a nuestros pobres (en sentido literal del término) investigadores con escasísimos presupuestos para sus trabajos, o sin presupuesto en el caso de muchas tesis doctorales, que tienen en estos portales una mina de datos gratis.
Pero no todo el mundo sabe qué es una capa WMS o usar programas GIS. La gente corriente que no se dedica a estas cosas y que votan a sus alcaldes y presidentes también tienen derecho a un conocimiento de lo que está pasando en su ciudad, comunidad o país. Tanto José Antonio como yo espero que lo hayamos dejado claro cuando decimos que hay dos grandes grupos de usuarios de estos portales. Aquellos con conocimientos suficientes como para poder tratar estos datos y extraer conocimiento de los mismos y aquellos otros a los que ya hay que darle el conocimiento elaborado.
El peligro es que a estos últimos se les engañe con una elaboración manipulada, pero si tenemos acceso a los datos en bruto siempre se puede denunciar esta manipulación por aquellos con conocimientos suficientes. Y tenemos que conseguir que esta denuncia sea castigada por todo el rigor, no solo por los tribunales, sino también por la sociedad que no debería dejar pasar una. El problema es el de la llamada posverdad del que ya he advertido en el comentario tan largo que hice anteriormente. Bueno, lo dejo porque este amenaza con ser igual de largo ja ja.

Javier Fernández-Rico dijo...

José: Afortunadamente, de serie tengo un gran ánimo: si no investigo para otros lo hago para mí mismo. Cierto es que la gente corriente tiene derecho a ese conocimiento transparente y debidamente "procesado". Pero no interesa en absoluto. Mejor tener una "purria" desinformada a la que se pueda colar lo que interese en cada momento que gente formada y con criterio.
Por cierto, cualquiera puede ser autodidacta en su educación ahora mismo, teniendo Coursera, Edx, Udacity y otros más. Y todo gratis. Los que no se forman ya no tienen excusa, y creo que habría que subir el nivel educativo (no títulos sino conocimientos) de la sociedad. Sin ánimo de calentar, un abrazo, Javier.