sábado, 7 de octubre de 2017

Lugares para el País de Nunca Jamás

Ya he tratado en diferentes artículos del blog el tema de la relación entre los grupos y los espacios urbanos. Particularmente en el que se titulaba "Maurice Halbwachs, la memoria colectiva", pero también en muchos otros relacionados con el paisaje como "Paisaje rural, imagen e identidad" o "Zorrozaurre, mientras tanto". Hoy voy a adaptar otro trabajo de una de mis alumnas en el que se refleja de forma muy especial algo sobre lo que he venido escribiendo desde hace años: la necesidad de que en nuestras ciudades existan espacios sin uso planificado. Es decir, como escribía hace ya algo más de veinte años en mi libro La ciudad y el medio natural: Lugares que no sean calles, ni plazas, ni zonas verdes, ni juegos de niños. Lugares sin destino desde la planificación. Lugares que nadie proyecte ni diseñe. Espacios en espera de ser utilizados. Esos lugares, esas tierras de nadie donde pueda ocurrir lo imprevisible. Espacios capaces de adaptarse a lo que vendrá sin que nadie lo haya previsto.

Esa tierra de nadie donde colocar una red y unas sillas  tarapal

En principio, el trabajo de Henar Diez (que así se llama mi alumna) lo único que trataba era determinar “la importancia de las prácticas culturales de la comunidad ecuatoriana en la ciudad de Madrid”, pero luego fue adquiriendo entidad hasta convertirse en el que se resume a continuación. Lo escribió para la asignatura de Protección del Medio Natural y del Patrimonio Urbano que imparto en el máster del Departamento. Como en otras ocasiones, lo he adaptado al formato e intenciones del blog por lo que es posible que en la transformación haya perdido parte de su vigor y empuje. Si esto sucede, la culpa será sólo mía.


Canchas de ecuavoley en Carabanchel
Lugares de reproducción de la identidad cultural ecuatoriana en Madrid
Autora: Henar Diez


Esta investigación se centra en la importancia de las prácticas culturales de la comunidad ecuatoriana en la ciudad de Madrid, entendiendo que la migración producida por la globalización económica hace necesario desechar la idea de culturas homogéneas y avanzar hacia planteamientos que permitan la interculturalidad.

Ecuavoley, algo más que un deporte  elconfidencial

Para comprender qué es la identidad cultural en un grupo migrante es necesario aproximarse al concepto de “inter-medio de la cultura” que enuncia Homi Bhabha, entendiendo que no existe una cultura pura y homogénea, así como que en el proceso de migración no se traslada toda ella sino sólo una parte. Por tanto, las prácticas culturales que se reproducen desde la migración cuentan con una dimensión que hace alusión al lugar de origen y con otra que muestra la adaptación al contexto en el que se desarrolla. Este concepto se concreta en la investigación realizada por Mauro Cerbino y Ana Rodríguez para el caso de las pandillas transnacionales ecuatorianas, donde se muestra que el grupo se constituye desde un sentimiento de falta y desde la necesidad de convertir los nuevos lugares en propios. Según estos autores, el cómo se produzca la apropiación “a la ecuatoriana” dependerá en gran medida de cuáles sean esos lugares que permitan una nueva apropiación.

Convirtiendo lugares de nadie en propios  ecuavoleyes

En términos culturales suelen ser espacios de frontera y, por tanto, capaces de contener una cultura intermedia. Esta frontera simbólica se territorializa en aquellos lugares vacíos de uso y aparentemente de contenido, que tienen ubicaciones dispares en la ciudad aunque suelen localizarse en barrios periféricos donde la presión inmobiliaria es menor y que se reconocen bajo el concepto de terrain vague que define Ignasi de Solà-Morales. En muchos de estos espacios se juega al ecuavoley del que, aunque se trata de un deporte poco conocido en España, existen muchos artículos que explican sus características. También se pueden encontrar numerosos trabajos académicos acerca de la importancia del deporte como elemento para la integración de la comunidad latinoamericana en el contexto español. Asimismo habría que destacar el proyecto Latinoamérica Go.es de los colectivos Arquitectura Expandida y el Gato con Moscas, que analiza las prácticas culturales latinoamericanas en Madrid mediante una metodología de investigación en la acción relacionándolas con el concepto de frontera.

Colocando la red  arquitecturaexpandida

Para analizar cómo se reproduce la identidad cultural ecuatoriana en Madrid se establecieron tres escalas de aproximación en la investigación. La escala macro presenta el acercamiento al estudio desde la perspectiva académica e institucional en Ecuador. Con la intención de conocer cómo se reproducen las prácticas culturales ecuatorianas desde la migración se realizaron diversas entrevistas a responsables de instituciones e investigadores conocedores del tema. La escala intermedia se planteó en torno a la representación de la migración a través del deporte en el contexto español para lo cual se recabó la opinión de periodistas latinoamericanos radicados en Madrid. Por último, la escala micro se estudió en las canchas de ecuavoley del parque de San Isidro de esta ciudad. Para su comprensión y análisis fue de gran ayuda la Asociación Cultural Hispano Ecuatoriana quién me facilitó la entrada a las canchas y el acceso a la comunidad ecuatoriana que en ellas se reúne.

¿Ecuavoley?  arquitecturaexpandida

La crisis de 1999 en Ecuador llevó a la dolarización del país y ocasionó un proceso de migración masiva en el año 2000.  Cinco años después, el 30% de la población migrante ecuatoriana se localizaba en Estados Unidos, el 10% en Italia y el 53 % en España. Según Vásquez, la llegada masiva de ecuatorianos a España los convirtió en la segunda comunidad migrante más grande del país, ubicándose principalmente en ciudades como Madrid y Barcelona. Pese a la cercanía que puede suponer el uso de un mismo idioma, en el periodo de mayor auge de la migración se pusieron de manifiesto las diferencias existentes entre la cultura española y la cultura ecuatoriana. Estas diferencias, en parte, tienen su razón de ser en el hecho de que una cultura se considera propia del país receptor y la otra, se percibe como ajena. Según Cerbino y Rodriguez: “En cada contexto social en el que se constituye una identidad mayoritaria existe esta mirada, que inventa y construye a quienes hay que ubicar por fuera de los límites de un espacio pretendido homogéneo y controlado”.

Esa mirada que crea y construye identidad  golazolatino

Por tanto, el fenómeno de la migración tiene asociado en sí mismo un sentido de exclusión, ya que al llegar al país receptor el migrante se convierte directamente en el otro. Es en este proceso de exclusión donde los migrantes se articulan como comunidad desde el sentido de la falta y conforman estructuras paralelas que permiten generar nuevas reglas de convivencia. El deporte se convirtió en una excusa para el encuentro y así en torno a las canchas deportivas, al igual que se haría en Ecuador, se crearon lugares donde reproducir prácticas culturales comunes al grupo, al margen de la mirada normalizadora de la cultura hegemónica. La importancia del deporte para la comunidad ecuatoriana tiene un claro representante en el ecuavoley (variante del voleibol) originario de Ecuador y cuyo proceso aglutinador se reproduce en todos los países donde hay comunidades de migrantes ecuatorianos.

Limpieza de canchas en el barrio de San Fermín  larueca

La necesidad de satisfacer la creación de lugares propios llevó a los ecuatorianos en Madrid a buscar aquellos espacios urbanos vacíos de uso y contenido a los que podían dotar de nuevos significados. Estos lugares representan las fronteras a las que Homi Bhabha hace referencia como “…el momento de la dispersión del pueblo que en otros tiempos y en otros lugares, en las naciones de los otros, se vuelve un tiempo de reuniónReuniones de exiliados, emigrantes y refugiados; reunión en el borde de culturas “extranjeras”; reunión en las fronteras…” Así, estos lugares invisibles a los ojos de uno se tornaron espacios de posibilidad para el otro. En los primeros años de la migración ecuatoriana los parques más representativos de la ciudad se transformaban cada fin de semana para convertirse en ese lugar de encuentro. La disputa por el espacio público parecía relativamente sencilla ya que entraron a ocupar un espacio vacío bajo la legitimidad que les daba el que “los españoles casi no usan los parques” (según una entrevista realizada a una socia de la Asociación Cultural Hispano Ecuatoriana de San Isidro).

El uso “a la ecuatoriana” del espacio público  bbcmundo

Esta percepción se fundamenta en la diferencia que supone el uso “a la ecuatoriana” del espacio público, donde (según Cerbino y Rodriguez) “El parque o las canchas no se recorren sino que se habitan… [y en ellos] se desarrollan actividades deportivas, se cocina, se juega cartas, se bebe, se canta, se ríe y llora, se organiza y planifica”. El uso que se hizo de parques como la Casa de Campo, Pintor Rosales o El Retiro ocasionó numerosos conflictos entre la comunidad ecuatoriana, las autoridades y la policía. Estos espacios no contaban con baterías sanitarias y en ellos se cocinaba, se bebía y se comía como parte de las prácticas culturales que se desarrollan en torno al deporte. “En una ocasión un policía quiso requisar la comida que se estaba cocinando y acabó en trifulca por lo que prohibieron el uso del espacio” (periodista ecuatoriano). En este periodo comenzó una persecución de las prácticas culturales latinoamericanas que junto a (sigue) “la especulación que se hizo del precio por uso de las canchas deportivas” provocó el desplazamiento de los lugares de reunión a los barrios periféricos de la ciudad.

Desplazamiento hacia lugares periféricos  ©HenarDiez
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Las canchas de ecuavoley se reubicaron en el Parque de la Dehesa, junto al Tanatorio de la M-30, en la parada de cercanías del Pozo, en el Parque Galiana, en el Parque Eugenia de Montijo y en el Parque de San Isidro entre otros. Este último se nombra en prensa como las únicas canchas oficiales en Madrid para la práctica de este deporte. Las del Parque de San Isidro están gestionadas por la Asociación Cultural Hispano Ecuatoriana de San Isidro, cuyos objetivos son fomentar la práctica del ecuavoley y la integración de los vecinos bajo la idea de apoyo mutuo, para lo cual celebran eventos deportivos y fiestas para los miembros de la asociación. En este mismo espacio tienen ubicadas sus canchas la Asociación Ecuatorianos Unidos, las cuales también cuentan con cierto carácter oficial, ya que ambas asociaciones se enmarcan bajo el paraguas de la Asociación  de Vecinos Pradera Tercio Terol quién se encargó de los permisos.

Situación de la Pradera de San Isidro  ©HenarDiez
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Las canchas del Parque de San Isidro se ubican en la llamada Pradera de San Isidro, un espacio que solo tiene uso una vez al año durante el periodo de celebración de fiestas al patrón de la ciudad. En torno al 15 de mayo este espacio se convierte temporalmente en uno de los espacios emblemáticos de la ciudad, permaneciendo el resto del año sin uso definido. De este modo la Asociación Cultural Hispano Ecuatoriana entra a ocupar un espacio de frontera y a través de la práctica del ecuavoley lo dota de nuevos significados. La Pradera de San Isidro es un área limítrofe entre la ciudad formal y el parque, con apariencia de lugar abandonado. Cabe destacar que, aunque desde el año 2014 está urbanizado, su aspecto nos sigue recordando lo que en otro tiempo fue: un descampado. La Pradera de San Isidro se dejó como espacio vacío por tener que albergar la feria una vez al año. Y es esta falta de uso permanente la que permite identificar el lugar como un terrain vague que, según Solà-Morales, es posible leerlo “…como promesa, como encuentro, como espacio de lo posible…”.

Usos del suelo según el momento  ©HenarDiez
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El espacio que ocupan las canchas no es el propio de un equipamiento deportivo ya que su morfología responde a la de un espacio para celebrar una feria. Un eje central recorre longitudinalmente el lugar desembocando en una gran plaza y sirviendo de elemento articulador de nueve espacios que cuentan con unos transformadores eléctricos para uso exclusivo de las atracciones y los puestos de comida que ocupan el espacio durante las Fiestas de San Isidro. Al terminar las fiestas, los transformadores eléctricos se dejan inoperativos y el suelo donde se ubican las canchas queda muy deteriorado. Lo que en principio puede leerse como una falta de atención de la administración sobre este lugar una vez concluida la fiesta, resulta ser una oportunidad para el fortalecimiento de la cohesión social de la comunidad y para el desarrollo de un proceso de cogestión con la puesta en valor de prácticas culturales ecuatorianas.

El ecuavoley como disculpa para crear identidad  golazolatino

Las prácticas culturales que se desarrollan en las canchas de ecuavoley en el Parque de San Isidro muestran una dimensión cultural del país de origen de la comunidad migrante, pero también una modificación de esta como estrategia de adaptación al país de acogida. De este modo se convierte en palabras de Homi Bhabha en una cultura en parte “…esta cultura parcial, es el tejido contaminado pero conectivo entre culturas: a la vez imposibilidad  de la inclusividad  de la cultura  y límite  entre ellas”. Es un ejemplo de como, a diferencia de la multiculturalidad que propone la puesta en valor de las minorías culturales como ejercicio de visibilidad, la interculturalidad pone el énfasis en la manera de relacionarse de los sujetos a partir de la diferencia cultural. Según Macaroff, como “lugar de encuentro entre dos o más culturas y como espacio de negociación en el cual cada una mantiene algo de sí, sin asimilarse a la otra”.

Casi en cualquier lugar se puede colocar la red  rtve

En definitiva, lo intercultural representa un proceso de negociación, no exento de conflictos, donde es posible establecer unas nuevas reglas que permitan la convivencia. A través de los procesos de mediación establecidos entre la Asociación Cultural Hispano Ecuatoriana y la Asociación de Vecinos Pradera Tercio Terol, la Pradera de San Isidro se ha convertido en ese lugar fronterizo capaz de contener prácticas inter-culturales. La Asociación Cultural Hispano Ecuatoriana tiene permiso para usar las canchas de ecuavoley todo el año salvo el periodo correspondiente a las Fiestas de San Isidro. Las personas que practican este deporte ocupan el parque los días viernes, sábado, domingo y los feriados decretados. En su mayoría proceden de Ecuador aunque también hay personas de otras nacionalidades que encuentran en este espacio una oportunidad para compartir su tiempo libre.

Ambiente de la Pradera en las fiestas de San Isidro  elmundo

La gestión de las canchas corre por cuenta de la asociación por lo que los socios se encargan de colocar postes y redes cada día que se juega partido. Para guardar los materiales deportivos han negociado con la Asociación  de Vecinos Pradera Tercio Terol el préstamo de un espacio junto a su sede, aunque las redes y la bola, como las han traído desde Ecuador, prefieren guardarlas en casa para evitar correr el riesgo de que desaparezcan. Como parte de las condiciones de uso del espacio está el mantener el entorno inmediato de las canchas limpio, por lo que al finalizar el partido las personas que han acudido al evento llenan bolsas de basura con los desperdicios que encuentran a su alrededor.

La comida forma parte de la fiesta  placeok

En la Pradera de San Isidro se juntan cada fin de semana unas sesenta personas que, además de jugar ecuavoley, celebran cumpleaños y escuchan música aunque “bien bajita” para no molestar a nadie. No venden comida pero en cambio, la comunidad gitana que vive en el entorno inmediato del parque, en los meses de verano sacan las barbacoas a la Pradera de San Isidro y llega el olor de la carne asándose hasta las canchas. Cada grupo desarrolla distintas estrategias de supervivencia pero conviven en un mismo espacio. En la brecha entre lo permitido y lo no permitido se celebran cumpleaños como en Ecuador: Se decora el parque, toca una banda de folclor andino, hay picaditas en lugar de aperitivos, olla de barro en vez de piñata y hasta una torta decorada como para fiesta de quince. Las asistentes son en su mayoría ecuatorianas que han conocido a la cumpleañera a lo largo de su vida en Madrid. Mientras, en la cancha se sigue jugando ecuavoley y así acercan este espacio un poco más a sus lugares de origen.

También ecuavoley femenino  youtube

Como conclusión se puede afirmar que la identidad cultural ecuatoriana se reproduce en Madrid mediante la conformación del grupo, desde la condición de migrante, en el proceso de exclusión que provoca el ser representado como el otro en el país receptor y desde la necesidad de construir un espacio de pertenencia. Para el grupo, el ecuavoley se convierte en un elemento aglutinador que permite establecer un lugar común en la memoria. Con la justificación del deporte el grupo busca en la ciudad esos espacios de frontera ubicados en los barrios periféricos, donde, al no ser considerados espacios de representación, prima el vacío y la posibilidad de albergar nuevos usos que permitan otras prácticas culturales. Estas prácticas no son iguales que en Ecuador sino como en Ecuador, ya que el lugar es distinto, el contexto es otro, los sujetos que conforman el grupo son diversos y en el proceso de habitar estos espacios se producen negociaciones para establecer una nueva forma de convivencia.

Apropiándose de espacios no “domesticados”  arquitecturaexpandida

El hecho de que existan espacios no domesticados en las ciudades y en los cuales se permite de algún modo subvertir el orden establecido, representa la posibilidad de generar espacios de contacto entre sujetos diversos como estrategia para construir una sociedad intercultural.

Autora: Henar Diez


Hasta aquí lo escrito por Henar. Este trabajo tiene interés por varios motivos. En primer lugar ejemplifica la necesidad de estos “espacios sin destino” que puedan servir para que determinados grupos o actividades, imposibles de considerar en el momento del diseño o del plan, encuentren acomodo. Pero también nos hace ver el complejo territorio en el que se mueven los fenómenos migratorios en relación a la conformación de los grupos y el sentido de pertenencia tanto a la comunidad de origen como a la receptora. Fenómenos nunca iguales unos a otros ni lineales, sino con muchas aristas de forma que, a veces, los análisis que se hacen de los mismos se dejan tantas variables sin considerar que, sencillamente, acaban por no responder a la realidad holística de las cosas. Entre los sistemas más complejos y siempre distintos está el de la emigración. Pero, probablemente, pueda llegar a entenderse algo mejor si el enfoque se hace desde el análisis de las relaciones con el lugar.

A veces es bueno dejar espacios para Neverland  CraigWetzel

En cualquier caso, y si se plantea (como he dicho tantas veces) la construcción de la ciudad como un proceso que nunca debería terminar, siempre será bueno dejar espacios para esas situaciones inimaginables que a pocos proyectistas les caben en sus propuestas pero que, con casi total seguridad, se producirán tarde o temprano en el devenir de la historia del sitio. Pero si alguien quisiera diseñar un lugar mas allá de la realidad, por ejemplo en el País de Nunca Jamás, le recomiendo al que lo intente que vuele lo más alto que pueda hasta llegar al cielo, luego gire con prontitud en la segunda estrella a la derecha y siga, siga, siga volando hasta el amanecer. Una vez allí puede empezar su diseño. Alternativamente, conseguirá algo parecido si se acerca a cualquier cancha de ecuavoley en Madrid y observa como lo ha conseguido ese grupo de ecuatorianos que ahora está colocando una red en un lugar aparentemente sin objeto.


Nota.-He seleccionado algunas de las referencias de la bibliografía de Henar, sobre todo porque varias aparecen citadas en el texto:
  • Bhabha, H. K. (2002). “Diseminación” en H. K. Bhabha: El lugar de la Cultura. Buenos Aires: Ediciones Manantial.
  • Bhabha, H. K. (2003). “El entre-medio de la cultura” en S. H. Gay: Cuestiones de Identidad Cultural. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
  • Cerbino, M. & Rodríguez, A. (2008). “La nación imaginada de los Latin King: Mimetismo, colonialidad y transnacionalismo” en M. C. Barrios: Otras Naciones: Jóvenes, transnacionalismo y exclusión. Quito, Flacso Sede Ecuador.
  • Cuberos, F. (2014). “La identidad en juego: Las ligas de fútbol como espacio tiempo para la reproducción cultural entre inmigrantes”. Scripta Nova. Vol. XVIII, Nº 468.
  • Domínguez, S., Jiménez, P.J. & Durán, L. (2010). Hábitos deportivos de la población ecuatoriana en la ciudad de Madrid, Ágora.
  • Salazar, M. C. (1992). “Qué es la investigación-acción participativa”, en M. C. Salazar: La investigación participativa, inicios y desarrollo. Madrid: Popular.
  • Solà-Morales, I. d. (2002). “Terrain vage”, en I. de Solà-Morales: Territorios. Gustavo Gile, Barcelona.
  • Vásquez, M. (2011). La migración en el Ecuador. Guayaquil: Asociación pro defensa de sus derechos, Eurowork.

7 comentarios:

Antonio dijo...

Me parece un buen trabajo. Pero querría advertir que no siempre el resultado de esas fiestas deja el sitio tal y como estaba antes aunque la verdad es que, últimamente, por lo menos en Carabanchel va mejorando la limpieza cuando terminan.

Luis dijo...

Le he oído a Fariña decir muchas veces en clase que nunca hay que "terminar la ciudad" que la "ciudad terminada" o la "ciudad completa" solo lo puede ser si es una ciudad muerta. En el trabajo se vé claramente que la ciudad tiene que reinventarse siempre y que nunca es algo acabado como un cuadro o una escultura. Hay que dejarle margen para que respire. A pesar de que, como siempre, los artículos son largos me ha parecido ameno y he aprendido muchas cosas.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: Excelente trabajo. Acabo de descubrir el ecuavoley. Pero sobre todo acabo de descubrir como se crean identidades en torno a vacíos urbanos. Muy poética la reflexión final. Unha aperta.

Francisco Vázquez dijo...

Los problemas que trae consigo la inserción de costumbres del sitio de donde se viene en el sitio de acogida tienen siempre un arreglo que nunca es sencillo. En el caso de los ecuatorianos todo es más fácil ya que, al fin y al cabo, pertenecen a la misma raíz cultural que la nuestra. Pero otros colectivos, como los árabes o los gitanos, plantean problemas que no se resuelven con una red y unas sillas. O con un espacio vacante para que traten de acomodar su identidad a la nueva situación. De todas formas hay que empezar a trabajar en estos temas con ópticas como la de este artículo, exentas de prejuicios. En lo que se refiere a los terrenos sin uso específico estoy totalmente de acuerdo y no solo para casos como este, sino en general, dejando que, en cierto modo, la ciudad respire.

José Fariña dijo...

Perdonad que no haya contestado a nadie pero he tenido unos días con demasiado trabajo. Gracias a todos por vuestros comentarios. Antonio y Francisco os quejáis por los problemas que se pueden producir al apropiarse de estos espacios por parte de determinados colectivos que, luego incluso se pueden dejar en malas condiciones para la realización de otras actividades. Eso es cierto, pero pienso que los problemas, como dice Henar, se van solucionando. Luis, me alegra que te acuerdes de mis clases ja ja. Es cierto que hace muchos años que vengo abogando por "ciudades sin terminar" frente a aquellos que están empeñados en "completar la ciudad". Las ciudades nunca se completan, son un proceso histórico y, como tal, sujetas a cambios en el futuro.

Eduardo dijo...

Después de un tiempo vuelvo a reencontrarme con este blog tan grande como siempre. El artículo de tu alumna es muy bueno y tu enfoque del tema, magistral. Efectivamente, en el estudio y en la política del tratamiento sobre los "que vienen" hay muchos lugares comunes que sería conveniente desterrar cuanto antes. Es que van a venir muchos más. Aunque Europa cierre las fronteras. Aunque se pongan cuotas. Aunque muchos piensen que vienen a robarnos. Porque son necesarios en una población como la española que ya está en el geriátrico y que cuenta con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. Y sería bueno aprender de lo mal que se ha hecho en Francia o en Alemania. Aunque... como dices cada caso es diferente. Tendríamos que empezar a buscar, a inventar, para que todos salgamos beneficiados y fortalecidos. Igual no hay que integrar nada. O igual sí. Seguro que cada caso es diferente.

José Fariña dijo...

Eduardo, gracias por "reencontrarte" con el blog y por tus elogios que, en este caso, corresponden casi enteramente a Henar. Estoy de acuerdo contigo en que es necesario empezar a prepararse para acoger al "otro" porque, tal y como vamos, la situación tiene una salida complicada. Un saludo,